Reseña del libro: “Eva” de Arturo Pérez-Reverte

¡Hola bizantinos! Hoy os traigo la reseña de Eva de Arturo Pérez-Reverte, la nueva entrega de la que ya es una saga, las aventuras de Lorenzo Falcó. En ella, Falcó tendrá que lidiar con la eficiente y deshumanizada maquinaria bélica soviética, con dignos marineros que hacen honor a su oficio y con una misión en la que están en juego, amen de la propia vida de Falcó, treinta toneladas de oro español. Si alguien quiere leer previamente la reseña del libro anterior de la saga, Falcó, puede hacerlo aquí.

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Portada de Eva de Pérez-Reverte
Portada del libro Eva de Arturo Pérez-Reverte

Al inicio de la novela, nos encontramos en el octavo mes de la última de nuestras guerras civiles, en un momento en el que el golpe militar ha fracasado en su intento de derribar limpiamente a la II República y el conflicto parece eternizarse, con las consecuencias fatales que todos conocemos. La sede del gobierno franquista se sitúa en la ciudad de Salamanca, y todo parece indicar que la guerra va para largo. Este es el marco en el que al espía Lorenzo Falcó, que trabaja para el SNIO (Servicio Nacional de Información y Operaciones), el servicio secreto del bando nacional, le proponen una nueva misión. Esta vez en el extranjero, en Tánger, la bellísima, vetusta y portuaria ciudad norteafricana. Por lo que nos libramos de visitar las dos zonas, republicana y franquista, en las que ha implosionado España, cosa que sí que hicimos en el libro anterior, Falcó. En esta ocasión, la misión gira entorno al célebre oro de la República, aquel que fue entregado en su mayor parte a la Unión Soviética, prácticamente único puntal externo en el que descansaba el esfuerzo de guerra republicano, para evitar que cayera en manos franquistas si Madrid era tomada, y para pagar los suministros que mandaba la URSS a España en forma de asesores militares, armas, aviones, tanques y bastimentos. En concreto, a una pequeña parte del mismo, unas treinta toneladas de oro distraídas del monto total, que se encuentran a bordo del mercante republicano Mount Castle, bloqueado en el puerto de Tánger por el destructor nacional Martín Álvarez. La misión de Falcó consistirá en lograr que ese oro acabe en las manos de sus jefes, los jerarcas franquistas. Como nota curiosa, España está partida incluso en su representación exterior, pues en la ciudad de Tánger, que es un puerto neutral en el conflicto intestino español, hay un cónsul oficial del gobierno republicano, y otro oficioso del gobierno franquista de Salamanca.

Contraportada de Eva de Arturo Pérez-Reverte
Contraportada del libro Eva de Arturo Pérez-Reverte

Visto el marco en el que se encuadra la acción de Eva, pasemos a sus personajes. La figura principal de la novela es Lorenzo Falcó, hijo crápula de una buena familia jerezana, joven, guapo, simpático, aficionado a las emociones fuertes y al lado salvaje de la vida, mujeriego, ha gozado de una trayectoria vital bastante esquiva, pues vio truncada una prometedora carrera en la Armada por un lío de faldas con la esposa de un profesor. Falcó, desde muy temprana edad, se sumó con gusto a ese mundo del hampa incierto y peligroso, que abarcaba todo el Mediterráneo y la frontera de Méjico con los Estados Unidos. Su también prometedora carrera de traficante de armas se vio interrumpida abruptamente cuando se cruzo con el Almirante, que lo reclutó para los servicios secretos republicanos. Con el golpe de estado de julio del 36, ambos acabaron trabajando para la incipiente España nacional. Lorenzo Falcó es un personaje amoral, peculiaridad esta que contrasta en un mundo donde las ideologías bullen, pues la acción transcurre en el conflictivo y traumático panorama social de los últimos años de la Europa de entre guerras. Falcó, pese a posibilitar con su trabajo esa nueva España franquista que está naciendo, no cree en los dogmas acuñados por el que sería el bando vencedor, burlándose de la “nueva”, pacata y meapilas España. Tampoco cree en la causa de la República y los consabidos dogmas socialistas, que han degenerado en un caos administrativo. La desapasionada visión del mundo de Falcó es la de un territorio incierto y cruel que, contradictoriamente, trae de la mano aventuras, adrenalina y mujeres guapas. A través de los ojos de Falcó, Pérez-Reverte nos plantea una mirada fría y objetiva de las miserias de ambos bandos, que fueron pródigos en cunetas, paseos y terror de retaguardia. Eva es, por lo tanto, una visión cruda de la guerra civil, lejos de la fanfarria patriotera y de la retórica presuntamente democrática. La personalidad de Falcó está especialmente perfilada a través de los objetos que porta encima, y que tan adecuadamente le caracterizan a él y a su ya irrepetible época. Lorenzo Falcó, a modo de protosuperhéroe, se ve auxiliado en su peligroso oficio por su indispensable tubo de cafiaspirinas, su cuchilla Gillette escondida en la badana del sombrero, su pluma verde jade Sheaffer Balance, su encendedor Parker Beacon, su reloj Patek Philippe y su sombrero Stetson.

El otro gran personaje que brilla con luz propia, amenazando con eclipsar al propio Falcó, es el que le da nombre a la novela: Eva. Eva Rengel, Eva Neretva, la mujer de muchos nombres, en claro guiño a los distintos nombre de Milady de Winter (Ana de Breuil, Charlotte Backson, condesa de la Fere), es uno de los mejores personajes femeninos del autor. Lo cual son palabras mayores, pues estamos hablando de alguien que ha sido capaz de crear a Lolita Palma, Angélica de Alquezar, Teresa Mendoza, Lex o Macarena Bruner. Eva es, sin duda alguna, la hembra total: joven, inteligente, atlética, guapa y dispuesta a todo, incluso a sacrificar su vida, pues es una feroz conversa al socialismo. Destaca Eva, además, por ser la única mujer que ha sido capaz de dejar su impronta en el corazón de alguien tan poco enamoradizo como Falcó, estableciéndose entre ambos un esquivo vínculo, retorcido y tóxico, del que no me aventuro a calificar como amoroso. En las páginas de Eva apreciamos un fortísimo contraste ideológico, del que ya fuimos testigos en el libro anterior, entre el escéptico mercenario Falcó y la convencida Eva. Para Eva, la barbarie, el torbellino de odio, sangre y acero en el que Europa está presta a incardinarse otra vez, es el instrumento imprescindible e inevitable para el alumbramiento del nuevo mundo y la redención del ser humano. El extremo fanatismo de Eva le aporta un plus de valentía y crueldad. Eva pertenece a esa inquietante clase de mujer a la que cualquier hombre se alegraría de encontrarse en una fiesta pero que, contradictoriamente, le causaría pavor cruzársela en un callejón oscuro.

Ambos, Eva y Falcó, son héroes revertianos, con alguna que otra salvedad ya que, en los dos casos, no se trata de héroes cansados. O dicho de otro modo, Falcó no es Alatriste, ya que el capitán (por un día de una tropa sentenciada a muerte) tiene personales, aunque retorcidos, códigos morales propios. Mientras que, a Falcó, sólo le atrae la búsqueda del próximo estímulo, la siguiente aventura, la nueva mujer. Alatriste sí es un héroe cansado, al que su siglo, su Imperio y, por encima de todo, su perra fortuna llevaron a malas andanzas. Por el contrario, Falcó disfruta de cada lance del que sale con vida, deseando que el próximo desparrame no se retrase.

Eva es también una novela sobre marinos en tierra, que son forzados por las circunstancias a habitar temporalmente ese territorio incierto y engañosamente estable que es la tierra firme. Dos son los capitanes de barco, uno mercante, otro de guerra, que destacan en la novela. Por un lado, el lacónico y terco Fernando Quirós Galán, capitán del republicano Mount Castle; y por el otro, Antonio Navia, capitán del destructor franquista Martín Álvarez. Hay una evidente desproporción de fuerzas entre los barcos, ya que el Mount Castle es simplemente un mercante reconvertido en barco de guerra por las circunstancias. Ambos capitanes son marinos cabales y personas honradas que llevaran el cumplimiento de su deber hasta sus últimas consecuencias.

Eva está editado por Alfaguara, siendo su primera edición, la reseñada, de octubre de 2017. Cuenta con tapa dura con sobrecubiertas, y un papel de adecuada calidad y gramaje. Lo que más destaca de la edición es su fabulosa portada, que capta a la perfección a los dos protagonista de la novela. Estamos ante un volumen que sienta muy bien a la mano, pues sus trescientas ochenta y ocho páginas hacen del mismo una edición liviana. Puede ser encontrado en librerías a un precio de 20,90 €.

El autor de la novela es Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez, nacido en Cartagena en 1951. Durante veintiún años fue reportero de guerra y ejerció de periodista en prensa, radio y televisión. Asqueado de lo que había llegado a degenerar su profesión decidió enfocar su actividad a la literatura en exclusiva. Es autor de excelentes novelas como El club Dumas, Hombres buenos, La Guerra Civil contada a los jóvenes, El franco tirador paciente, La piel del tambor, etc. Destaca dentro de su producción literaria el afán de tratar de paliar los desastrosos planes educativos que han asolado la enseñanza en España durante las últimas décadas. Fruto de este afán es la saga de novelas del Capitán Alatriste, en las que narra a las nuevas generaciones de españoles un pedazo capital de su historia, siempre postergado en los colegios, el Siglo de Oro. También destaca la edición escolar, en un solo volumen, de las dos partes del Quijote publicada por la Real Academia de la Lengua Española, de la que Arturo Pérez-Reverte ocupa el sillón T, y que fue adaptada por él mismo.

Me ha gustado mucho Eva de Arturo Pérez-Reverte porque continúa con las aventuras de Lorenzo Falcó. Eva nos traslada a una parte de la historia europea muy interesante: Europa estaba apunto de consumar el suicidio que inició en el año 1914. Esa Europa turbulenta y magnifica, a día de hoy felizmente irrepetible, contrasta sobremanera con la decrepita y decadente, aunque pacífica, Europa actual. Una Europa que se va diluyendo poco a poco en un mundo multipolar en el que viejas potencias renacidas, como China e India, amenazan con condenarla a la irrelevancia, a ser un bello y fenecido museo de glorias pasadas. Pero, por encima de todo, Eva destaca por ser una novela sobre la lealtad: a la causa socialista (Eva), a sí mismo (Falcó) y a su digno oficio (los capitanes de mar y guerra). Por todo ello, recomiendo su lectura.

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