Reseña del libro: “Animal Farm” (Rebelión en la granja) de George Orwell

¡Hola bizantinos! Hoy os traigo la reseña del libro: “Animal Farm” de George Orwell, crítica feroz a los totalitarismos en general y a la Rusia soviética en particular. Muchos han sido los escritores que han esquivado la censura a lo largo de los siglos, sin ir más lejos el propio Cervantes recurrió a una figura literaria, consistente en unos cartapacios pertenecientes a un morisco aljamiado, para burlar posibles problemas cuando publicó el Quijote. George Orwell recurre a la fábula para narrarnos cómo una Revolución se abre camino incontenible en una granja de Inglaterra.

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Portada de Animal Farm de George Orwell

Efectivamente, los animales de Manor Farm, hartos de los abusos a los que los somete su dueño, Mr. Jones, logran expulsar de la granja a éste y a sus trabajadores. Esta rebelión en la granja en sus primeros impases se sustenta en la visión profética del ideólogo de la Revolución, un anciano cerdo llamado Major que, poco antes de morir, incita a sus compañeros de opresión a liberarse del yugo humano y les enseña la canción Beast of England, autentica oración laica de la Revolución. Una vez que los animales se emancipan y expulsan a sus dueños humanos experimentan un breve período de fraternidad, pues todos los animales son considerados iguales y el fruto de su trabajo revierte en exclusiva en ellos. Desde el minuto cero son los cerdos los encargados de liderar la Revolución pues estos tienen la consideración de ser los más clarividentes entre los animales. El cerdo mas inteligente, Snowball, inaugura una nueva época al bautizar la granja como Animal Farm y establecer los sietes principios del Animalismo. Esta nueva ideología trata de establecer la igualdad entre los animales subrayando el odio a los humanos, el segundo principio del Animalismo reza textualmente: Todo lo que camine sobre dos piernas es un enemigo. De hecho, llega a proscribir todos los atributos de los odiados antiguos dueños: llevar ropas, dormir en una cama, beber alcohol, matar animales, etc. Pero, al igual que Roma no podía tener dos cesares según afirmó Nerón, dos cerdos se reparten el poder en la granja.

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Contraportada de Animal Farm de George Orwell

De un lado está Snowball, auténtico ideólogo de la Revolución y remedo animal de Trotski, y por otro Napoleón, jabalí torpe aunque astuto animalización de Stalin que aspira a ejercer el poder supremo en la granja. Precisamente será este Napoleón el que de al traste con la Revolución cuando, en un curioso golpe de Estado perpetrado gracias a perros jóvenes educados por él, deponga la creciente autoridad de Snowball y lo mande al exilio, siendo a partir de entonces la figura de Snowball una especie de lugar común a la hora de atribuirle los desastres organizativos del régimen implantado por Napoleón. En esta nueva y autoritaria forma de administración en la granja los cerdos irán asumiendo cada vez más poder, viéndose relevados en sus obligaciones laborales y consumiendo cada vez más recursos pese a los bruscos vaivenes económicos por los que atraviesa Animal Farm.

George Orwell cuenta cómo en una sociedad que se pretende igualitaria los animales se dividen en cerrados estamentos sociales. De esta manera cada especie animal tiene un rol concreto asignado en la estructura piramidal que conforma Animal Farm. Así, en la cúspide de la pirámide nos encontramos con los cerdos, los autoproclamados líderes de la Revolución. Inmediatamente después de ellos están sus fieles pretorianos, los perros, encargados de ser la policía del régimen y ejecutar a los animales sospechosos de trabajar para Snowball. Después de estas dos clases privilegiadas viene lo que podríamos denominar como el sufrido pueblo que, con su duro esfuerzo y soportando miserias sin cuento, logra sacar mal que bien la granja adelante. El personaje que mejor encarna este papel es el caballo Boxer, trabajador infatigable, alegoría cuadrúpeda del asendereado pueblo ruso, que a costa de su salud sostiene con su trabajo el decadente régimen. Orwell introduce elementos de crítica política ya que, pese a los evidentes defectos del régimen, el caballo Boxer sólo tiene palabras de alabanza para el supremo líder (“Napoleón siempre tiene razón”) mientras combate los desastres de su gobierno agachando la cabeza y trabajando cada vez más. Postura ésta exportable al comportamiento de casi todos los animales pues los pocos que disienten de lo mandado por Napoleón son rápidamente acusados de traición y ejecutados. El paradigma de esta sumisión lo representan las ovejas que, con sus sempiternos balidos Dos piernas malo, cuatro patas bueno, jalean al régimen opacando las voces disidentes. Tampoco podemos olvidar a las gallinas a las que se les pide el supremo sacrificio de entregar a sus futuros hijos por el bien de la Revolución.

A lo largo de todo Animal Farm George Orwell expone todos los tópicos que aquejaron a la URSS y que se van desarrollando en las andanzas de los animales a la hora de administrar su granja. El principal de ellos es la encarnación de todos los males en la figura del exiliado y caído en desgracia, Snowball. Por medio del ingenioso recurso literario de la fabula, Orwell expone que los pavorosos desastres a los que el gobierno de Napoleón/Stalin conduce a Animal Farm/URSS son sistemáticamente achacados a la abominable figura del traidor por antonomasia, Snowball/Trosky. Un Snowball que, lógicamente, cuenta con el apoyo de las granjas vecinas (léase potencias extranjeras) que intentan derrocar el gobierno animal de Animal Farm para evitar que sus revolucionarias ideas se extiendan a todas las granjas de Inglaterra. Además, existen muchos otros tópicos característicos de los totalitarismos que se aprecian en las páginas de la novela como el de la manipulación constante del pasado.

Dicha manipulación lleva a modificar sistemáticamente los principios del Animalismo para amoldarlos mejor al excesivo y decadente tren de vida de los cerdos, o a los bruscos bandazos internacionales que llevan a Napoleón a aliarse con una granja tras otra contra todas las demás. Del mismo modo que existió un pacto Mólotov-Von Ribbentrop y una posterior invasión de la URSS por los nazis, una granja vecina perpetra una razzia contra Animal Farm llevando la tragedia y la destrucción a los pobres animales. Otro tópico de los sistemas totalitarios expuesto por Orwell en la novela es el del control de la formación ya que, si se controla a las nuevas generaciones, el régimen se perpetuará en el tiempo. De este modo, es Napoleón el encargado de educar a la camada de cachorros de perro que le servirán para expulsar a Snowball y asumir el poder absoluto. También somos testigos de cómo los cerdos reciben una educación especial en la que están totalmente exentos del duro trabajo en las labores agrícolas, estableciéndose de hecho una sociedad de tipo feudal en la que todos los animales son pretendidamente iguales.

El último tópico totalitario probablemente sea el mas grave ya que, poco a poco, vemos cómo el régimen de Napoleón va vaciando de contenido los principios del Animalismo y traicionando el espíritu originario de la Revolución. Los animales asisten impotentes a los sucesivos cambios que van asimilando el régimen de Napoleón cada vez más a los odiados tiempos en los que Mr. Jones dominaba la granja. Así, los propios cerdos van adoptando uno a uno los viejos símbolos de la antigua dominación humana: beber alcohol, matar animales, dormir en camas, vestir ropas, etc. Y, para suprimir posibles voces disconformes, el vocero del régimen, el cerdo Squealer, y sus mariachis, las ovejas, anegan la vida de los estafados animales con una propaganda masiva que trata de reinterpretar en sentido positivo los desastres acaecidos durante el gobierno cerdil de Animal Farm.

Animal Farm está editado por Penguin Books en 2008. Cuenta con tapa blanda y con un total de noventa y cinco páginas. Estamos ante una edición que apenas cumple, destacando por tener un papel de escasa calidad y gramaje. Su escueto tamaño es característico de las ediciones en rústica anglosajonas. Su comportamiento en mano es excelente dado su casi ridículo peso (69 gramos). Su precio es de 7.63 €.

George Orwell fue el pseudónimo bajo el que escribió Eric Arthur Blair, escritor y periodista británico nacido en India en 1903. De vida novelesca, fueron numerosas las aventuras que vivió Orwell, destacando su paso por la Guerra Civil española en la que luchó a favor de la II República. Cuenta con dos obras maestras (Animal Farm y 1984) en las que describe la naturaleza del totalitarismo.

A modo de conclusión debo decir que me ha gustado mucho Animal Farm y que recomiendo encarecidamente su lectura. George Orwell murió en Londres a principios de 1950, tres años antes que el propio Stalin/Napoleón, pensando que el régimen animalista/comunista de Animal Farm/URSS perduraría por siempre jamás. Nosotros sabemos que no fue así y que el comunismo ruso no llegó a ver nuestro siglo XXI. El mensaje que subyace en esta curiosa fabula es bastante pesimista: las revoluciones suelen traer debajo del brazo tiranos aún más siniestros que los anteriores. Tal vez el animal más inteligente de todos sea el longevo burro Benjamín cuando afirma que: “la vida ahora no es mejor ni peor que antes y, generalmente, todo se reduce a hambre, sufrimiento y desilusiones”. Autentico epitafio a todo el bregar humano y animal.

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