Reseña del libro: “Leyendas de Tartessos” de Manuel Pimentel

¡Hola bizantinos! Hoy os traigo la reseña del libro Leyendas de Tartessos de Manuel Pimentel en el que nos adentramos en el brumoso mito de la que pudo ser la primera civilización de Occidente.

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Portada de Leyendas de Tartessos de Manuel Pimentel

Ya avisamos al lector que gran parte de lo que encontrará en este libro no ha de ser tomado como un texto histórico, hecho del que nos advierte el mismo Manuel Pimentel en el prólogo, pues a leyendas mezcladas con algunas evidencias arqueológicas se refieren los diferentes capítulos del mismo. El reino mítico de Tartessos abarcaba, más o menos, el territorio que luego conformaría la bética romana o la Andalucía actual. Se tiene relativa constancia de una entidad política en dicho territorio desde comienzos del primer milenio hasta el 500 antes de Cristo. Por tanto unos quinientos años de historia de la que podría ser la primera civilización de la Europa occidental desdibujada por el paso del tiempo y cuyo eco, amplificado enormemente por el romanticismo del siglo XIX y el nacionalismo andaluz del XX y del XXI, nos llega a nosotros como un rescoldo de un mundo pretérito y ya olvidado. Del mito de Tartessos tenemos constancia en la propia Biblia, ya que tartésica era la plata con la que Salomón construyo su Templo, y en autores del Mundo Antiguo como Heródoto, Anacreonte y Avieno. En todas estas fuentes del pasado se nos habla de un territorio muy rico en metales en el extremo occidental del Mediterráneo. También destacaba el reino tartésico por la sabiduría de sus gobernantes, por un excelente desarrollo de la ganadería y por lo feraz de sus tierras que rendían optimas cosechas. Hay que recordar que en esa época el Mediterráneo occidental estaba enormemente alejado de las cuotas económicas y de desarrollo de los reinos del Mediterráneo oriental, que contaba con brillantes exponentes como el Egipto faraónico o la rica Siria fenicia. En toda la historia de Tartessos es muy difícil desentrañar dónde acaba la leyenda y dónde empieza el hecho histórico. Se ha llegado a unir el mito de la Atlántida con el de Tartessos ya que son los dos únicos exponentes de reinos fuertes y ricos del Occidente relativamente coetáneos. Así, acabada la civilización atlántica por un repentino cataclismo sus vecinos tartésicos fueron sus herederos directos de un brillante y próspero reino.

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Contraportada de Leyendas de Tartessos de Manuel Pimentel

En Leyendas de Tartessos nos encontramos a personajes míticos que conforman las principales figuras del reino tartésico como el príncipe Nórax o los monarcas Gárgoris, Habidis, Gerión y Argantonio; personajes pseudohistóricos como Hércules; y otros plenamente históricos como Julio Cesar o los arqueólogos Schulten y Pelayo Quintero.

Manuel Pimentel nos presenta doce leyendas en forma de capítulos cortos por orden pretendidamente cronológico ya que en la primera de ellas asistimos al cataclismo que destruye la Atlántida y la última tiene lugar en el cercano siglo XX. Unos de los temas recurrentes en las leyendas es que cada civilización (la egipcia o la griega por ejemplo) va cediendo a la siguiente el testigo del conocimiento atlante cuando atisba síntomas de decadencia en su devenir histórico. Lo cual nos hace preguntarnos si no ha llegado el momento de que nuestro exhausto y europeo Occidente pase el testigo de ese conocimiento a una América joven y deseosa de acabar de heredarnos de una vez. En Leyendas de Tartessos cada leyenda tiene su propio enfoque y autoconclusión, siempre siguiendo ese peculiar nexo histórico de mayor a menor antigüedad. Como leyendas que son cada una tiene su propio significado alegórico del que el lector podrá extraer una moraleja. Así, en la primera de todas se nos advierte de civilizaciones que colapsan repentinamente en el soberbio cenit de su poderío que, siendo mal pensados, podría ser un trasunto del momento histórico actual por el que atraviesa un agotado Occidente.

Otras leyendas comparten elementos comunes a otros mitos fundacionales de otras civilizaciones mediterráneas: el monarca Habidis es el arquetipo del buen gobernante que se ve expulsado de su familia y es criado por animales, llega a ser amamantado por una loba como Rómulo y Remo, siendo reconocido en su mayoría de edad por su padre y llegando a reinar como un gobernante justo. Una muestra de la proyección internacional que tuvo Tartessos en el Mundo Antiguo es que de los doce trabajos de Hércules, dos tuvieron como centro de sus peripecias el mítico y fabulosamente rico reino tartésico. En concreto el robo de los bueyes de Gerión y las manzanas del jardín de las Hespérides, que otorgaban la vida eterna a aquél que las comía. En ambas se nos hace constante referencia a la riqueza sin igual de tan apartado rincón del Mediterráneo. Lo cual llama mucho la atención ya que el mundo griego se prodigó poco por el Mediterráneo occidental, viviendo su apogeo en el Egeo y en Asia Menor.

Argantonio, mítico monarca tartésico, marca el cenit y, a su muerte, la imparable decadencia de Tartessos. Bajo Argantonio Tartessos es un pacífico y próspero reino que basa su poderío en la exportación de sus excedentes ganaderos, agrícolas y, muy especialmente, metalúrgicos. Tartessos comercia con la fenicia y lejana Tiro, enclavada en la Siria actual, fundadores de la ciudad más antigua de Occidente, Cádiz, la Gádir fenicia. Por medio de los barcos mercantes fenicios las mercaderías del Oriente arribaban a las costas de Tartessos y los nobles metales tartésicos eran puestos en circulación en el mercado internacional. Esta simbiosis funcionó a la perfección durante bastante tiempo. Pero nada dura para siempre y menos lo bueno, los fenicios, ocupados en lejanas guerras con los persas, desatienden su colonia gaditana del otro extremo del Mediterráneo. Nuevos actores mercantiles están llamados a ocupar su creciente vacío, los griegos de Focea ciudad enclavada en Asia Menor. Esta diversificación mercantil funcionó poco tiempo ya que cada año que pasaba los fenicios de Tiro se debilitaban más al igual que los griegos de Focea que también eran pasto de las incursiones persas. Al mismo tiempo, una nueva y cercana potencia se abría paso: Cartago. Fundada por colonos fenicios en el norte de África contaba con una situación geográfica privilegiada, justo en el centro de las rutas mercantiles que atravesaban el Mediterráneo. Además de con una gran flota mercante contaba Cartago con una excelente armada de guerra y con ingentes ejércitos de mercenarios. El cercano y pacífico Tartessos regido por Argantonio miraba con creciente desazón a tan poderoso e incomodo vecino. A través de estos hechos Manuel Pimentel narra el principio del fin del Tartessos histórico que daría paso, una vez domeñado por Cartago, a su leyenda.

Como ya hemos visto, a partir del siglo XIX son multitud los arqueólogos que, siguiendo los pasos del descubrimiento de Troya por parte de Schliemann, se animan a desenterrar esta protocivilización occidental de la tierra del olvido. Manuel Pimentel dedica dos leyendas a analizar las figuras de Shulten y de Pelayo Quintero. La última de las leyendas narra el descubrimiento de la prueba material más importante de la existencia de Tartessos y de su loada riqueza: el hallazgo del Tesoro del Carambolo y sus casi tres kilos de oro de veinticuatro quilates acuñado en forma de joyas excepcionalmente bien talladas. De todas las leyendas, la que mas me ha gustado es la de Quintero Pelayo y su obsesión por el descubrimiento del sarcófago femenino fenicio al que consagra su vida. La enseñanza de la misma, que deberá descubrir el lector, es una estupenda metáfora que escenifica los desvelos que conforman el bregar humano.

Leyendas de Tartessos está publicado por la editorial Almuzara, siendo su primera edición, la reseñada, de noviembre de 2015. Cuenta con tapa blanda con sobrecubiertas y con doscientas ocho páginas impresas en un papel de aceptable calidad y buen gramaje. Su apartado gráfico está muy cuidado, poseyendo el ejemplar numerosas reproducciones de grabados, dibujos, mapas, fotos, motivos numismáticos, cuadros, estatuas, etc; que ayudan al lector a visualizar lo que está leyendo. Eso sí, todas estas reproducciones, aunque de buena calidad, son en blanco y negro. La portada, pese a representar un abstracto paisaje, es bastante evocadora de lo que se va a encontrar el lector en sus páginas. Todo esto conforma una edición de calidad con un fantástico comportamiento en la mano dado su exiguo peso (375 gramos). Su precio es de diecisiete euros.

Manuel Pimentel Siles nació en Sevilla en 1961 estudió, entre otras cosas, Ingeniería Agrícola y Derecho. Ocupó varios puestos políticos entre los que destaca el de Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Se ha dedicado a la literatura siendo editor en el Grupo Almuzara y escritor. De entre sus obras destacan: Peña laja, El arquitecto de Tombuctú y El librero de la Atlántida; así como sus ensayos: Manual del editor y Resolución de conflictos. Actualmente dedica gran parte de su actividad a la resolución pacífica de conflictos a través de mediación.

Como colofón de la reseña he de decir que me ha gustado mucho Leyendas de Tartessos ya que fascina pensar que una vez esta tierra, la actual Andalucía, fue cabecera económica y política de toda la Europa occidental. Aunque también es cierto que el Sur de España brilló con luz propia en los siglos de dominación romana y en toda la Edad Media islámica. En un ejercicio de revancha histórica retroactiva es placentero imaginar que el Sur de Europa fue, antaño, motivo de admiración por su esplendor; mientras que el actual boyante Norte quedaba eclipsado en las brumas de un pasado irrelevante. Este tipo de ensoñaciones, generalmente mitificadas, sirven para disimular la aridez del presente y los interrogantes del inmediato futuro. No pretende Manuel Pimentel haber escrito un volumen de historia, tan sólo (y no es precisamente poco) un ameno libro estructurado por los ecos de un presunto pasado y conformado a golpe de ficción, que tiene algún inquietante paralelismo con la situación que nos atañe en el presente. Por eso, a todos aquellos que deseen conocer un pedazo de sus orígenes (aunque éstos sean más míticos que verdaderos) mientras disfrutan de un libro narrado con oficio les recomiendo su lectura.

Si te ha gustado la reseña escrita no te pierdas el video de la misma en nuestro canal de YouTube.

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2 comentarios en “Reseña del libro: “Leyendas de Tartessos” de Manuel Pimentel

  1. Una aportación interesante la que arrojas esta vez, leyenda o historia desconocía, si acaso el nombre me resultaba conocido, el reino Tratessos. Y es que sombra que proyectan las grandes civilizaciones como Roma, Grecia y Egipto sobre el periodo antiguo enfrían la estela de las pequeñas desconocidas, de las que en ocasiones toman influencias, para los entusiastas y bisoños de la Historia. He de coincidir contigo en que las zonas del sur peninsular -Bética y Lusitania- eran preeminentes en época romana, razón de amargura a día de hoy.

    En esta ocasión te escribo por dos motivos: uno agradecimiento y el otro pregunta. Haces unos aportes muy ilustrativos, como no, en especial el libro de Cabrera sobre Bizancio. Es totalmente cierto lo que aduce en el prólogo, que la visión actual de los romanos orientales es muy general, casi desapercibida. Es un libro compacto, una guía perfecta para poder profundizar con solidez. También he de informarte que me hice de Juliano de Gore Vidal, un verdadero deleite. He pensado que tal vez tú, pues se ve que has devorado bastantes libros, sepas de alguno que trate los aspectos religiosos y el sincretismo del cristianismo en época romana, como relato histórico, no como novela, ya me entiendes. Un saludo.

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    1. Hola Panacea, gracias por todo lo que has escrito, me alegro de que te sirviera el blog. Respecto a tu petición, no te puedo recomendar ningún libro que trate en exclusiva sobre el proceso en que el cristianismo pasa de ser una escisión del judaísmo a entroncarse con numerosos elementos mistéricos del paganismo. Sí puedo recomendarte encarecidamente la lectura de “El catolicismo explicado a las ovejas” de Juan Eslava Galán que, siempre desde el humor, hace un recorrido histórico de los dos mil años de dicha religión, tratando el periodo que propones. También hay una excelente novela que, aunque sé que no es exactamente lo que buscas, merece mucho la pena leerse: “El águila en la nieve” de Wallace Breem, en la que los dos protagonista son soldados romanos paganos (adoraban a Mitra) en un Imperio definitivamente cristiano.
      Por último, “La caída del Imperio romano” de Peter Heather, amén de interesantísimo, narra los 100 años que van del 376 al 476 en el que cae Occidente. Recuerda que en 376 Roma aún no era formalmente cristiana. Aunque se ha escrito mucho sobre el tema, personalmente no creo que el cristianismo fuera la causa (o una de las muchas causas) por la que Occidente colapsó. Oriente subsistió mil años siendo cristiano. El cristianismo fue heredero de gran parte del acervo pagano del Mundo Antiguo, hay figuras esenciales de esa religión inspiradas en dioses y diosas paganas (esto lo explica Juan Eslava Galán muy bien en su libro). Fue otra religión monoteísta posterior la que sí supuso una abrupta ruptura que perdura hasta el día de hoy con sólo mirar un mapa. Pero eso es otra historia. En unos días publicaré la reseña de “El Mármara en llamas” de Blas Malo en la que la religión es uno de los pilares de la narración, por si te interesa.

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